Yo Miento. Pero Si Tu Lo Haces Te Castigo
- Solo Comidas Para Bebes

- 9 oct 2022
- 3 Min. de lectura

En la mayoría de nuestros hogares se vive la cultura del, "Si no estás listo ya, te dejamos". "Si no te duermes ya, va a venir el coco y te lleva", "Si no comes todo te vas a quedar chico".
Todas estas expresiones son las mentiras que usamos millones de padres, aunque parece que este tipo de afirmaciones no hacen mal en quien las recibe, los expertos y la ciencia tienen una visión distinta de la situación.
Hace poco se publicó un estudio en el Jornal of Experimental Child Psychology que explica las consecuencias que puede generar en los niños la mentira, revela la investigación que privar de la verdad a los hijos puede provocar desajustes en el desarrollo psicosocial de los menores.
“Educar a través de la mentira puede parecer un ahorro de tiempo, sobre todo cuando las razones de los padres para engañar es que sus hijos hagan algo difícil de explicar”, comenta Peipei Setoh, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Singapur y primer autor de la investigación, en un comunicado. Sin embargo, este comportamiento puede desencadenar una pérdida de confianza en los adultos, por parte de los chicos, ya que se sienten traicionados cuando se dan cuenta de que las personas de máxima confianza les mienten”, revela Silvia Álava, especialista en psicología educativa.
Mentiras piadosas
Son un término con el que se resta importancia al hecho de faltar a la verdad, pero la realidad es que hasta las más pequeñas no le hacen ningún bien al desarrollo de los menores, este tipo de comportamiento beneficia la falta de compromiso por los padres y va en detrimento de los niños, solemos mentir por irresponsabilidad, facilismo o sobreproteger a nuestros hijos, los asuntos que más solemos evitar son los que se relacionan con la muerte o la sexualidad.
Afectación
Lo esté tipo de comportamiento de los adultos puede dejar una profunda huella en el desarrollo infantil de acuerdo al estudio antes mencionado, el cual muestra que los niños a quienes se les había educado con la mentiras, la utilizaban de forma muy frecuente. , además, mostraron comportamientos más egoístas y manipuladores, así como un mayor sentimiento de culpa y vergüenza.
Los niños educados con mentiras son más egoístas y manipuladores
Esto no quiere decir que haya que hablar abiertamente de todo con los hijos, porque en muchas ocasiones ellos no necesitan tener información detallada de lo que está ocurriendo, por ejemplo no hay que transmitirles las preocupaciones de los mayores.
Quizás el efecto más nefasto para nosotros como padres es que dejamos de ser una fuente confiable para los pequeños, porque cuando ellos entienden que les mentimos van a dejar de preguntarnos muchas cosas, por eso es vital pensar y cambiar esta práctica porque a través de internet o compañeros de clase ellos pueden recibir respuestas que quizás no sean las más adecuadas.
Recomendaciones para hablarle con la verdad
Valorar el nivel de crecimiento cognitivo, analiza qué es lo que el niño necesita saber a la edad que tiene, siempre elabora un discurso que incluya lo necesario que sea contarle y practícalo antes de hablar con el para que lo hagas con seguridad.
Asertividad y claridad en el mensaje, así como en los detalles que se van a compartir, son fundamentales, 'porque la mayoría de nosotros usa las mentiras ya porque nuestros hijos empiezan a hacer preguntas y nos ponen nerviosos”.
Practicar para utilizar lenguaje acorde a cada etapa de crecimiento es crucial para crear un vínculo de confianza, ya que los niños son tan maduros a todas las edades como para entender claramente algunos temas.
Cuando sean más grandecitos y vuelvan a preguntar o necesiten una actualización de la información, podemos dar una versión acorde a lo que puedan entender.
A los niños más pequeños, se les hace más difícil detectar, porque ellos tienden a ser muy fantasiosos, pero en la medida que van creciendo empiezan a percibir cuando les estamos diciendo mentiras y es en este punto que surge la incongruencia conceptual para ellos, ya que tú te enojas cuando ellos mienten, pero tú si puedes mentirles.
Tener mucha empatía con los sentimientos infantiles, darles información para que sepan cómo manejar la situación o acompañarlos a resolver determinados problemas juntos es una gran herramienta para evitar el engaño.
Lee de los temas sobre los cuales tus hijos tengas dudas antes de hablar con ellos para que les expliques con argumentos y seguridad.
Finalmente, los invito a que como padres reconozcamos a nuestros hijos como grandes científicos, que todos los días están investigando, probando cosas nuevas y buscando explicaciones sobre el mundo que los rodea, algo que es esencial para su desarrollo, y es muy saludable si los animarlos a contrastar lo que les digan o vean en internet con nuestro conocimiento, para asegurarnos de que en un futuro serán unos adultos inteligentes que puedan guiar de manera correcta a nuestros nietos.

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