Sexo, Hormonas Y Estrés En Los Adolescentes
- Solo Comidas Para Bebes

- 30 oct 2022
- 3 Min. de lectura

Entre los 10 y los 14 años, el efecto de las hormonas hipotalámicas situadas en el cerebro marcan el inicio de la pubertad, empieza la revolución de los ovarios y los testículos, ya que estos empiezan a segregar hormonas sexuales (sobre todo estrógeno y progesterona en las chicas y testosterona en los varones), y los cambios empiezan a darse de manera muy rápida, afectando tanto al aspecto físico como al estado emocional.
Empiezan a crecer las mamas y el vello corporal, las chicas experimentan su primera menstruación, y los chicos, su primera expulsión de semen, las emociones están a flor de piel.
Lo más complicado de esta etapa todos los cambios hormonales no suceden al mismo ritmo, por eso el adolescente suelen comportarse como un niño grande que hace pataletas y rabietas sin razón.
La amígdala, que es el centro de todas las emociones, está en ebullición, mientras que el córtex prefrontal del cerebro, encargado del control racional, aún no ha madurado del todo y esta descoordinación explica la impulsividad propia de esta época de la vida.
Las neurociencias nos dan más pistas de lo que realmente sucede, porque ya hoy sabemos que las HORMONAS SEXUALES están presentes en el cuerpo a lo largo de toda la infancia, pero es en la adolescencia, que el cerebro percibe estas hormonas por primera vez y aún no sabe cómo manejarse ante este flujo descontrolado de sustancias químicas.
Las hormonas sexuales son especialmente activas en el SISTEMA LÍMBICO, que es el centro de las emociones del cerebro, lo que explica que sean emocionalmente inestables y que busquen experiencias con mucha carga emocional.
Los adolescentes no tienen un mayor nivel de hormonas que los adultos, lo que sucede es que reaccionan de manera diferente, la adolescencia es una época de mayor reacción al estrés, pero el adolescente no reacciona de la misma manera que un adulto, esto debido a que los adultos cuando tenemos estrés producimos la hormona tethahidro pregnenolona que actúa como tranquilizante para la ansiedad, pero está en los adolescentes produce el efecto contrario, no la reduce sino que la aumenta.
Las hormonas son la explicación para parte de lo que le sucede a un adolescente, pero además les pasan muchas más cosas, ya que en esta etapa su cerebro sufre una profunda reorganización por la creación de millones de nuevas conexiones neuronales, al tiempo que otros millones serán desechadas.
Para los padres en general es muy difícil comprenderlos y guiarlos de la mejor manera para afrontar esta etapa, porque es muy confuso saber cuál es el término medio entre ser autoritarios o permisivos, esto se debe a que ya olvidamos cómo nos sentíamos cuando estábamos en esa etapa de nuestra vida y qué inquietudes teníamos en aquella época.
por lo que terminamos adoptando unas posturas equivocadas como son la de padre:
Autoritario: Que aislá al chico hasta el punto de que esta jamás podrá hablar con el de nada de lo que le pasa, hace o siente, por miedo, y resolverá sus dudas fuera de casa, casi siempre con personas o en sitios inadecuados.
El Protector: Esta actitud más que ayudar al chico, le genera inseguridad, timidez e incapacidad de tomar decisiones sin la supervisión de los mayores, algo que lo afecta no solo esta etapa, sino toda su vida.
Permisivo: Denota una despreocupación latente, haciendo que su hijo confunda los roles y que a veces sienta que sus problemas no le importan.
La manera más adecuada para afrontar esta etapa es capacitarnos mucho a cerca de la adolescencia, ser empáticos y ponernos en su lugar, crear confianza y cercanía como para que nos hablen sus problemas e inquietudes.
Escuchar sin juzgarle todo lo que nos tenga que decir, para poco a poco ir aclarando sus dudas de una forma consecuente y clara (si no somos capaces de hacerlo, podemos recurrir a un profesional).
Previendo la llegada de esta etapa es necesario antes haber establecido normas, pero que sean lo suficientemente flexibles para que cuando surjan dudas o inseguridades pueda recurrir a nosotros.
La sexualidad es su responsabilidad, y solo ellos deciden con quién, cómo y cuándo desean tener relaciones sexuales, ojalá sea sin dejarse influenciar por terceros buscando la aceptación del grupo, por eso nuestra tarea es educarlos de la mejor manera para que puedan tomar mejores decisiones.

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