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El Efecto Pigmalion Puede Dañar A Tu Hijo



El efecto Pigmalión, en psicología y pedagogía, se refiere a la potencial influencia que ejerce la creencia de una persona en el rendimiento de otra, por eso etiquetar a nuestro hijo según un determinado comportamiento puede ser bueno, pero también muy nocivo si solo le hacemos ver aspectos negativos de su personalidad.


Todos de manera inconsciente veces calificamos a nuestros hijos de una manera negativa con comentarios como "qué desordenado eres, es que no hace nada bien", "anda, mejor ya lo hago yo que tú eres un torpe" o "ya podrías aprender de tu hermano, que es más listo que tú", palabras que demuestran la poca confianza que tenemos en nuestro hijo, pero lo que no dimensionamos es que estos comentarios dinamitan su autoestima.


Esto crea un efecto dañino que hace que el niño no quiera cambiar porque considera que él es así y no puede hacer nada, entonces estas recriminaciones terminan por conseguir que él se comporte como no queremos, un error de crianza en el que por desgracia caemos muchos padres y también profesores.


Estas etiquetas son la forma más dañina de este efecto, porque al ser impuestas y reforzadas continuamente en el subconsciente del niño es difícil quitarlas.

Positivo


  • Animar nuestros hijos a afrontar una tarea para él complicada mostrándole que confiamos en él, reforzando una imagen segura y con la autoestima alta.

  • Apoyarlo cuando las cosas no salen como se esperaba para que vuelva a intentarlo.

  • Enseñarle a asumir las consecuencias negativas de una acción que le ha salido mal, aunque lo haya tratado de hacer bien.


Se trata de que siempre lo motives e impulses a lograr sus metas, claro que todo debes hacerlo dentro de las posibilidades reales, es decir, nunca debes crearte expectativas falsas acerca de sus habilidades, pero impulsándolo que sea curioso y busque alternativas para dar soluciones a los problemas.


El objetivo del efecto positivo es potenciar su autoconfianza, a través de la motivación, no le debes mentir o engañarlo en cuanto a sus capacidades y limitaciones, pues si les generas expectativas inalcanzables, estas los llevará a la frustración, consiguiendo el efecto contrario de lo que quieres lograr.


Negativo

Eso cuando destruimos la autoestima del niño a través de comentarios y descalificaciones, cuando solo le enrostramos sus defectos y los destacamos como si fueran los rasgos que lo definen, ejemplo cuando a toda hora solo le dices que es un vago, un llorón, torpe, perezoso, bruto por no sacar buenas notas, etc.


Lastimosamente, muchos padres creemos que enrostrándole a toda hora sus aspectos negativos, lograremos que cambie o mejore su comportamiento, pero al contrario esto sume al pequeño en una gran tristeza, por no saber qué hacer para ser mejor y sentir que sus padres no le quieren por ser así.


Un niño es alguien que todavía está en formación física, mental y psicológica, lo que hace que en esta etapa sea muy vulnerable a los juicios ajenos, sobre todo los emitidos por los padres, nuestras conversaciones con ellos irán configurando su comportamiento y personalidad, por lo que debemos ser cautos y no emitir calificaciones hirientes.


Por eso debemos ser empáticos y no poner unas metas inalcanzables para él o limitar nuestra aceptación a la obtención de objetivos, porque ello le puede generar frustración y la idea de que nuestro amor y cariño hacia él está relacionado con lo que él pueda conseguir para satisfacernos.


La mejor manera de que nuestro hijo cumpla con los objetivos que le proponemos es motivándole y mostrándole nuestra confianza, por eso, para reforzar su autoestima, sigamos estos pasos:

  • Hacerlo consciente de nuestro amor incondicional hacia el, que ese cariño de padres no es a algo que debe ganarse con méritos y buen comportamiento, sino que siempre lo tendrá, incluso cuando haga travesura y sea castigado.

  • Metas realizables, como ordenar el cuarto, ayudar en las tareas de casa, etc. etc, son objetivos que puede cumplir y con los que puede ver que es capaz de cumplir tareas.

  • Felicitarlo siempre por su buen trabajo y buenas acciones, elogiar es un herramienta muy positiva y son bienvenidos por cualquier ser humano, además reforzarán su confianza, jamás te pases y caigas en alabanzas desmedidas que también serian negativas.

  • Exprésate positivamente de tu hijo ante otras personas cuando él esté presente, ello le hará saber lo orgullosos que están sus padres de él y le animará mantener su buen comportamiento, además fortalece su confianza en ti.

  • Embarradas, no las evites, déjalo que así aprenderá a asumir el fracaso y a volver a intentarlo, además aprenderá que existen otras maneras de hacer las cosas.

  • Tus errores, admite cuando te equivocas, de esta manera el niño verá que errar es algo que nos puede pasar a todos, y que es una lección valiosa para aprender.



 
 
 

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